En mi experiencia en el trabajo con personas que experimentan atracción al mismo sexo (AMS) observo rasgos y aspectos similares. Constato que existe una tónica generalizada, por supuesto caben las excepciones.

 
Es doloroso vivir marcado por la incomprensión personal y el rechazo a uno mismo.
 
Por un lado, están las personas que viven su AMS en privado, en silencio, prácticamente no se lo han comunicado a nadie, menos aún a sus más allegados. Quizás lo han expresado a alguien pero siempre en la más estricta confidencialidad. Viven su vida personal y profesional, sobrellevando un estigma que duele. Son padres de familia, solteros/as buscando su lugar en la vida, religiosos que desean ser fieles a su vocación, jóvenes cargados de dudas, etc.
 
Por otro lado, tenemos al grupo de personas que viven o han vivido inmersos en el “mundo gay” durante un periodo de tiempo, a veces toda una vida. Ahora quieren salir de ahí, sienten la necesidad de dejarlo atrás y dar un giro en su vida de 180 grados.
 
Unos y otros expresan haber experimentado en algún momento vergüenza y un pudor interior que a veces no pueden ni describir. Yo lo defino como el estigma personal. Se sienten “marcados” esclavos de “algo” que ni han buscado ni deseado, atrapados en unos sentimientos e inclinaciones que no saben de dónde proceden pero que les reporta mucho sufrimiento. Algunos se han visto “obligados” y avocados a salir del armario por tener AMS y no tener conocimiento de ninguna otra alternativa.
 
Esta es la opción más común para una persona con AMS:

“Vivir liberados, no oprimidos”, este es el eco incesante de una sociedad impersonal que da como solución y pinta como panacea una opción unilateral y que a la vez es portadora de un estigma social como actualmente sigue siendo la homosexualidad. No nos engañemos.
 
 ¡Qué profundo es este estigma que reclama confidencialidad en mayor o menor medida dependiendo de la persona y sus circunstancias!
 
Una gran parte de las personas que llevo en terapia se ponen inicialmente en contacto conmigo en un “clima” de total confidencialidad utilizan seudo-nombre, otro correo electrónico, a veces nos reunimos en lugares diferentes a mi despacho. Este un comportamiento que entiendo, acepto y respeto.


¿Qué le mueve a una persona con AMS a querer dejar su homosexualidad?

Pueden ser diferentes detonantes o causas. Nombro las que seguramente son más comunes:
 
¿Qué hago si opto por dejar la homosexualidad?
 
Primeramente si quieres dejar tu homosexualidad es porque ya conoces que hay otra alternativa. Ya sabes que a través de una terapia reparativa o de cambio puedes “reiniciar” tu identidad. Volver a ser lo que eras inicialmente: un hombre o una mujer heterosexual.
 
En segundo lugar es importante reconocer tus miedos, identificarlos, ponerles nombre para poder gestionarlos. Ya sabemos que el miedo paraliza la acción.
 
- Miedo a ti mismo, temor a expresar por escrito o escuchar de tu propia voz algo referente al estigma que llevas dentro y en silencio porque creías que no tenía solución.
- Miedo a comunicar a amigos y familiares que ya te conocen como homosexual o lesbiana "salida del armario" incluso con pareja, que ahora deseas tomar otro rumbo en tu vida.
- Miedo y dudas sobre la terapia; si funcionará y obtendrás resultados.
- Miedo a sentirte solo, perdido, vacío, inseguro.
- Miedo a descubrirte a ti mismo.
 
En tercer lugar: Busca un terapeuta que esté especializado en la terapia reparativa, de cambio. Infórmate en qué consiste la terapia para poder tomar una decisión firme. No olvidemos que lo que vale en la vida, cuesta. 
 
No hay una sola persona que he llevado o llevo en terapia reparativa que no viva con toda la seriedad y responsabilidad que exige.

Me dan la oportunidad de admirar, no sin dolor a veces, la lucha decidida de cada uno de ellos/as contra el estigma que viven.


Si tienes preguntas, comentarios o estás interesado/a en la terapia puedes ponerte en contacto conmigo en: bloginfo.ams@gmail.com (dirección privada y confidencial).


 
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