El Papa inauguró el Jubileo de la Misericordia, entre más de 50 mil fieles y un gran despliegue de seguridad. ¿Por qué Francisco propone la misericordia a un mundo amenazado por el ISIS, arrasado por guerras y hambrunas, a una sociedad podrida por el narcotráfico y la corrupción? ¿Es esto lo que realmente hoy necesita el mundo?
 
1. El evento. El Papa Francisco cruzó el umbral de la Puerta Santa de la Basílica Vaticana, acompañado por el Pontífice emérito, Benedicto XVI y decenas de cardenales. Con esta ceremonia dio comienzo el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

El Santo Padre explicó el sentido de este gesto: “Entrar por la Puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno”. Y añadió que este Jubileo “será un año para crecer en la convicción de la misericordia”. (Homilía, 8 dic. 2015)
 
2. ¿Por qué un Jubileo de la Misericordia? El Obispo de Roma explicó al día siguiente que la Iglesia “tiene necesidad” de un evento de gracia como este Año Santo, ya que “en nuestra época de profundos cambios, la Iglesia está llamada a ofrecer su particular contribución, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercanía de Dios”.

Añadió que contemplar el amor de Dios por los hombres es lo que nos puede ayudar a superar todo límite humano y a poner luz sobre la oscuridad del pecado; de este modo podemos remover la causa de tal oscuridad que es el “amor propio”, el cual toma “la forma de la búsqueda exclusiva de los propios intereses, de placeres y de honores unidos a querer acumular riquezas, mientras en la vida de los cristianos se viste a menudo de hipocresía y de mundanidad”. (Audiencia General, 9 dic. 2015)
 
3. ¿Es real que la misericordia cambiar el mundo? Ante el panorama de unos males sociales tan arraigados, no existe una solución mágica. Por eso, parecería utópico proponer un tema religioso como la gran solución a los conflictos globales.

El Santo Padre mismo se hace esta pregunta: “¿Es de ingenuos creer que esto pueda cambiar el mundo?” Y su respuesta es importante: “Sí, humanamente hablando es de locos, pero lo que es ‘necedad de Dios es más sabio que los hombres y lo que es debilidad de Dios es más fuerte que los hombres’ (1 Cor 1,25).”

En otras palabras, Francisco responde que desde el punto de vista humano, la misericordia no parece ser la solución, pero sí lo es desde la fe. El Papa no ofrece una “medicina milagrosa”, sino que está convencido que la apertura del hombre al perdón de Dios y a servir a los demás son la clave para un verdadero cambio social.
 
4. La Misericordia y el mejoramiento social. El Papa explicó también que la experiencia de ser perdonados por Dios puede contribuir realmente a “la edificación de un mundo más humano, especialmente en nuestro tiempo en el que el perdón es un invitado raro en los ambientes de la vida humana”.

Y esta certeza de la misericordia no debe quedar el ámbito individual, sino que debe reflejarse “en la necesaria obra de renovación de las instituciones y de las estructuras de la Iglesia son un medio que debe conducirnos a tener la experiencia viva y vivificante de la misericordia de Dios”.
 
El Año Santo recién inaugurado trae una esperanza verdadera a este mundo lleno de problemas sociales y conflictos bélicos, porque invita a un profundo cambio personal –apoyado en el perdón sobrenatural–, para luego buscar la transformación de las instituciones que pueden aportar un cambio real a la sociedad.


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