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Todo lo que he ido escribiendo en cada una de estas páginas de mi cuaderno de terapia han sido claves en mi proceso de cambio.

De lo que voy hablar ahora en esta página me ha llevado mucho más tiempo analizar y comprender.  Existe una diferencia entre sentirse atraída por otra mujer y lo que significa el sólo disfrutar de la amistad.

En mi existía una línea muy delgada, a veces ni podía verla, entre mi AMS (atracción por el mismo sexo) y muchas amistades con mujeres.

Cómo ya he contado en anteriores páginas si una chica abría su corazón y me contaba algún problema que ella tenía, casi inmediatamente había un deseo en mí de ayudar a esa chica. En cuestión de unos minutos muy probablemente, yo deseaba tener una relación sexual con ella.

Al principio de la terapia, me aleje un poco de las chicas que me atraían, esto significo alejarme de algunas que consideraba mis mejores amigas. Yo sufría mucho con estas relaciones, por una parte nunca me sentía suficientemente valorada y al mismo tiempo, aunque suene muy directo, quería tener sexo con ellas. Ahora pienso en cómo estaba mi corazón y sólo encuentro frustración, porque lo que ellas me estaban ofreciendo, que era mucho, no era “suficiente” para mí.

Si yo hacía “click” con una chica a nivel amistad, mis sentimientos iban rápido hacia la dirección de la erotización. Imagina por un momento que todas las personas del sexo contrario al tuyo y que consideras que son buenos amigos/as te atrajesen, pues así era para mí.
El 90% de mis amistades más importantes con mujeres tenían un cierto tono de sexualización. Y no sólo eso…me volvía muy exigente, buscaba que fuesen relaciones exclusivas, no me gustaba mucho si esta mujer tenía otras amistades, yo tenía que ser su “salvadora” y además me obsesionaba con ella.

Creo que ese desgaste afectivo fue una razón muy fuerte para entrar en terapia de cambio. Yo quería tener amistades profundas con mujeres pero sin temor a sentir “algo”, por el simple hecho de que me diesen un abrazo por ejemplo.

Ha sido un largo camino, con sus subidas, bajadas y unos cuantos baches.

Inicialmente ha significado mantener cierta distancia hacia algunas mujeres pero sin aislarme de ellas. He tenido que analizar fríamente cada una de mis amistades, he evitado me contasen sus problemas durante cierto tiempo, no es que haya desaparecido de sus vidas… porque son importantes para mí, pero es verdad que me he centrado en fortalecer la relación con mi mentora y en hacer nuevas amistades.

Desde hace unos 8 meses Elena me ha animado mucho a profundizar en las relaciones.  Si una chica me atraía un poco, me detenía un momento y reflexionaba, simplemente racionalizando la situación en sí misma. La atracción ha ido perdiendo su fuerza y ha ido surgiendo lo que realmente soy, mi verdad: Soy heterosexual y la verdad siempre me hace libre.

Según iban pasando los meses me di cuenta de la alegría que hay en tener amistades a las que no ves como un objetivo sexual. A las que no quieres sólo para ti. A las que sabes perdonar si tienen un mal día o no cumplen todas tus expectativas de “amistad ideal”. Amistades en las que no te planteas quien está dando más de sí misma. Amigas con las que disfrutas cuando las ves o hablas un rato con ellas.

En definitiva, amistades sanas de mujer a mujer. Yo no tenía eso antes y para mí ahora es un regalo.

Las amistades que inicialmente llevaban una sombra de sexualización, ya no la llevan. La amistad Es más pura, sin adornos innecesarios.

Para mí la terapia es volver a nacer. Para el resto de personas es común tener una amistad con alguien del mismo sexo sin querer nada más que la amistad, pero para mí esto ha sido todo un descubrimiento.

Ahora me siento plena, no quiero acostarme con una mujer, mi felicidad no depende de ello. Me siento la persona más afortunada del mundo simplemente porque tengo amigas a las que quiero mucho y por las que no me siento atraída.

Esto no pasa por arte de magia. Cuando cada cosa se ha ido poniendo en su lugar dentro de mi mente, mi corazón también ha encontrado su lugar entre las mujeres.

Ya no necesito poseer lo que no sabía que ya tenía…mi afectividad está ordenada.

Ahora me siento libre del peso del AMS.

 
 
 
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